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Alfonso V el Magnánimo (Barcelona 1396-Nápoles 1458) Rey de
Aragón, Cerdeña y Sicilia, y de Nápoles. Primogénito de Fernando
I y de Leonor de Castilla, contrajo matrimonio muy joven con
María de Castilla, de la que no tuvo descendencia. Sufrió serias
dificultades políticas en Cataluña a causa de las cortes de
Barcelona, en 1416, de Sant Cugat-Tortosa en 1419, y también en
Aragón, debido a los nombramientos de nobles castellanos para
desempeñar cargos de gobierno. Practicó una enérgica política
expansionista en el Mediterráneo, cuyo principal objetivo fue
eliminar a Génova para conseguir la hegemonía marítima.
Tras atacar Córcega, base genovesa, en 1420 tomó Calvi y al año
siguiente fracasó en el sitio de Bonifacio, aunque logró la
pacificación de Cerdeña y de Sicilia. Apoyado por Juana II de
Nápoles, se estableció en ese reino para hacerse cargo de la
corona.
Sin embargo, la postura ambigua de Juana II, junto con la
resistencia de la nobleza napolitana, le obligaron a retirarse.
En 1423 regresó a Barcelona, dispuesto a declarar la guerra a
Castilla en apoyo de su hermano el infante Juan de Aragón. No
obstante, un nuevo requerimiento de Juana II le llevó a abandonar
de forma definitiva sus reinos ibéricos y trasladarse a Sicilia,
donde permaneció dos años a la expectativa del desarrollo de la
política napolitana. Después de la muerte de Juana II, sitió la
ciudad de Nápoles pero fue derrotado en Ponza por los genoveses.
Se alió, entonces, con el duque de Milán y reemprendió la
conquista de Nápoles, de la que salió vencedor (1442).
Expulsó a sus enemigos angevinos y durante su reinado, la corte
napolitana se convirtió en un espléndido foco cultural y
artístico.
Entre 1444 y 1450 Alfonso V se alió con Hungría y Servia contra
el ataque turco, y entre 1453 y 1454 luchó contra Egipto. Al
mismo tiempo, sus reinos españoles vivían una continua
convulsión. Cataluña estaba gobernada por su esposa y Aragón y
Valencia por su hermano Juan, rey de Navarra, que fraguó una
crisis que estalló durante su posterior reinado.
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