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Pueblos prerromanos que habitaban en las costas meridional,
levantina
y catalana, así como en las zonas montañosas del interior de la
península Ibérica inmediatas a éstas (Andalucía, Albacete,
Cataluña)
y en las cuencas del Ebro y del Jalón. El término «ibérico» fue
utilizado por el geógrafo griego Estrabón (c. 64 a.J.C.- c. 24
d.J.C.), así como por otros autores antiguos para referirse a las
poblaciones que habitaban la costa levantina española antes de la
conquista romana.
En los pueblos ibéricos parece que desempeñó un papel destacado
la
agricultura, para la que se utilizaron sistemas de irrigación.
Asimismo, la metalurgia del hierro experimentó un gran
desarrollo.
Con este metal se fabricaban las conocidas falcatas o espadas
curvas,
uno de los elementos más característicos de la cultura material
ibérica.
A partir del siglo II a.J.C. (en un momento algo posterior a la
llegada de los romanos a la península) algunos centros ibéricos
comienzan a acuñar moneda. A través de los ejemplares
numismáticos se
conocen los nombres de las cecas ibéricas (Cástulo, Contrebia).
Muchas monedas presentan leyendas bilingües en ibérico y latín,
lo
que ha resultado de gran ayuda para descifrar el alfabeto
ibérico.
Sin embargo, en el estado actual de conocimientos los textos
ibéricos
se pueden leer, pero no entender. Con respecto a la organización
social de los pueblos ibéricos, se ha propuesto una estructura
basada
en un sistema de jefaturas.
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