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Jaime I el Conquistador
(Montpellier 1208-Valencia 1276) Rey de la Corona de Aragón
(reinante
1213-1276), hijo de Pedro II de Aragón y María de Montpellier. A
los
tres años de edad, había sido entregado como rehén por su padre a
Simón de Montfort, jefe de la cruzada contra los cátaros o
albigenses, a quien el rey de Aragón protegía por vínculo de
vasallaje. Después de la batalla de Muret, en la que murió el
rey,
Simón de Montfort lo entregó y el rey Jaime permaneció durante su
minoría de edad en el castillo de Monzón, tutelado por el maestre
de
la orden del Temple, mientras ejercía la regencia su tío el conde
Sancho de Rosellón. En 1227 consiguió sofocar las rebeliones de
los
barones catalanes y aragoneses, y al año siguiente emprendió la
conquista de Mallorca, que se finalizó en 1232. Al año siguiente,
emprendió una campaña contra el reino moro de Valencia, que
coronó
con éxito en 1238.
El matrimonio de 1221 con Leonor de Castilla se invalidó por
parentesco, y en 1235 Jaime I se casó de nuevo con Violante de
Hungría, con quien tuvo dos hijos, Jaime y Pedro, a quienes
repartiría sus dominios, según se estipulaba en la carta de
esponsales. En 1258 firmó con Luis IX de Francia el tratado de
Corbeil, por el que se comprometía a renunciar a sus aspiraciones
de
dominio del mediodía francés, a cambio de la garantía de paz en
los
territorios aragoneses situados al norte de los Pirineos. En 1266
ayudó a su yerno Alfonso X de Castilla a sofocar la rebelión de
los
musulmanes de la frontera sur del reino, y durante los últimos
años
de su reinado intentó mediar en las luchas entre sus hijos y su
hijastro, respecto a la herencia legítima. Al final Pedro, el
primogénito, recibió Cataluña, Aragón y Valencia, y a Jaime, el
segundo, le correspondieron las islas Baleares, el Rosellón y el
señorío de Montpellier, entre otros dominios pirenaicos.
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