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Neogótico, corriente artística que se desarrolló entre 1830 y
1875. De inspiración romántica, el estilo neogótico se centró
tanto
en la construcción de nuevas edificaciones como en la
restauración y
estudio de las antiguas. Sus representantes pretendían un retorno
a
la edad de la fe y de la espiritualidad. Entre ellos, cabe
mencionar
a A. Pugin y G.E. Street (autor de la iglesia de San Felipe y San
Jaime, Oxford, y del palacio de justicia, Londres) en Gran
Bretaña;
Viollet-le-Duc (restauración de la Sainte-Chapelle y de la
catedral
de París) en Francia, y R. A. Cram y B. Goodhue en Estados
Unidos.
Además de construcciones religiosas, este movimiento realizó una
importante serie de edificios civiles (los parlamentos de
Londres,
Budapest y Ottawa; el ayuntamiento de Viena) y numerosos acabados
y
reconstrucciones de conjuntos arquitectónicos medievales (las
fachadas de las catedrales de Barcelona, Colonia y Florencia; la
ciudadela de Carcasona). A su vez, el neogótico ejerció una
decisiva
influencia en los arquitectos A. Gaudí y F.L. Wright y en los
movimientos de finales del siglo XIX (Arts and Crafts, en Gran
Bretaña; art nouveau, en Francia; Jugendstil, en Alemania, y en otras
tendencias modernistas, como la catalana). Entre las múltiples
obras
neogóticas españolas, destacan la restauración de la iglesia de
San
Jerónimo, en Madrid (Pascual Colomer); el castillo de Butrón, en
Vizcaya (Francisco de Cubas); la iglesia de las Salesas, en
Barcelona
(J. Martorell), y el seminario pontificio de Comillas, en
Santander
(J. Martorell).
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