|
La paz que se respira en sus pequeños pueblos blancos, los cinco
parques naturales existentes en la provincia y el Parque Nacional
de Sierra Nevada, convierten a Granada en un paraíso para quienes
buscan el descanso, el sosiego y el contacto con la naturaleza
durante sus vacaciones. La provincia no es ajena al auge de este
turismo verde y para satisfacer la creciente demanda ha
desarrollado una completa infraestructura de servicios y
alojamientos rurales, que van de ofertas tan lujosas como la del
Hotel la Bobadilla, en Loja, a otras tan pintorescas como los
alojamientos turísticos en cuevas de la zona norte.
El contacto más directo con la
naturaleza lo ofrece Granada en sus seis espacios protegidos:
Parque Nacional de Sierra Nevada: Con una extensión de casi
170.000 hectáreas, este impresionante macizo montañoso fue declarado por
la Unesco en 1986 Reserva de la Biosfera para proteger sus numerosos
endemismos de flora y fauna, que convierten a Sierra Nevada en una de
las zonas de mayor biodiversidad de Europa. Además de esquiar y escalar
en hielo durante el invierno, el Parque Nacional ofrece la posibilidad
de paseos a pie, en bicicleta o a caballo por infinitos senderos. Las
zonas de menor altitud tienen también la protección de Parque Natural.
Parque Natural de la Sierra de Baza: Ocupa una superficie de
52.000 hectáreas en la parte central de la cordillera Penibética, con
cimas que alcanzan los 2.200 metros de altitud. Las viviendas
trogloditas existentes en el monte Jabalcón atestiguan que esta sierra
estuvo habitada ya en la prehistoria y posteriormente por íberos, como
da fe la Dama de Baza. Los pinos de varias especies constituyen la
vegetación predominante, aunque destacables por su porte resultan los
álamos centenarios que crecen junto al cauce de los ríos que la surcan.
Parque Natural de la Sierra de Huétor-Santillán: Su proximidad a
la ciudad de Granada lo convierte en un lugar de esparcimiento muy
apreciado por su población. Tiene una extensión de 12.500 hectáreas en
las que predomina un paisaje de media montaña en el que los barrancos y
picos se mezclan con simas, arroyos y manantiales. Entre estos últimos
destaca el de Pinares de la Alfaguara, cerca del municipio de Víznar,
desde donde los árabes llevaron el agua que abastece los aljibes y
acequias de la Alhambra.
Parque Natural de la Sierra de Castril: Abarca una superficie de
12.000 hectáreas y es de topografía muy accidentada, de enormes paredes
verticales salpicada de collados y numerosos barrancos, por los que
discurren gran cantidad de arroyos hasta formar el río Castril, corazón
y centro del Parque. El buitre leonado encuentra en los acantilados un
hábitat ideal. Cerca se encuentra la Cueva de don Fernando, la de mayor
profundidad y longitud de la provincia de Granada, con salas y galerías
de gran belleza.
Parque Natural de las Sierras de Tejeda y Almijara: Con una
extensión de 40.600 hectáreas constituye un impresionante macizo
montañoso que forma barrera geográfica entre las provincias de Málaga y
Granada. El paisaje ofrece un abrupto y escarpado relieve con grandes y
pronunciadas laderas, alternadas con sus características crestas en
diversas hileras que, delimitando valles y profundos barrancos, se van
desarrollando perpendicularmente a la línea de costa. La fauna más
abundante es la cabra montés.
Junto a los espacios naturales, los pueblos de la provincia constituyen
otro gran atractivo turístico. Muchos de ellos conservan intactas sus
costumbres ancestrales, su artesanía, rincones cargados de historia y
una gastronomía de elaboración sencilla pero sabor gratificante.
Montefrío, en el Poniente granadino, está formado por un bello conjunto
de casas blancas jalonadas de templos y coronada por una impresionante
peña que sustenta el castillo musulmán. Cerca de la población, en la
Peña de los Gitanos, el hombre prehistórico legó a la provincia uno de
sus mayores tesoros arqueológicos: decenas de dólmenes megalíticos
rodeados de espléndidas praderas. En la misma comarca, destaca Alhama de
Granada, que se asoma desde su impresionante tajo, y Loja, con un rico
patrimonio monumental tanto musulmán como renacentista.
Decenas de pequeños pueblos blancos, de empinadas y estrechas calles
empedradas, conforman la Alpujarra, una comarca privilegiada, que se
esparce por las laderas de Sierra Nevada. Aislada durante siglos por las
montañas, ofrece al visitante tierras casi vírgenes por recorrer, la
posibilidad de disfrutar de sus peculiares fiestas, conocer su complejo
pasado árabe, degustar su contundente gastronomía serrana y apreciar la
hospitalidad de sus gentes sencillas. Lanjarón, pueblo famoso por sus
aguas y su balneario, es la puerta a esta sorprendente tierra de
agrestes paisajes. El barranco del río Poqueira es uno de los
principales destinos turísticos de la zona. Lo componen los pueblos de
Pampaneira, Bubión y Capileira, donde existen, como en el resto de la
comarca, diversos alojamientos rurales.
Junto a la Alpujarra se encuentra el fértil Valle de Lecrín. Las
plantaciones de naranjos y limoneros perfuman el aire en primavera de un
embriagante aroma a azahar. Antiguos molinos de harina, castillos
musulmanes y cortijos con encanto salpican esta tranquila y luminosa
comarca. Además de las mayores poblaciones, como Padul y Dúrcal,
multitud de pequeños pueblos se sumergen entre frutales, olivos,
almendros, viñedos y cerezos: Albuñuelas, Restábal, Melegís, Talará,
Mondújar... Por muchos de sus términos municipales pasa el GR-7, un
sendero de largo recorrido que une Andalucía con Grecia y que en la
provincia se bifurca para atravesar la Alpujarra y el Valle de Lecrín.
La comarca del Altiplano, en el norte de la provincia, se eleva hasta
una altitud de mil metros sobre el nivel del mar. Esta sorprendente zona
destaca por el contraste de sus paisajes.
Rodeada por varias sierras, el centro está ocupado por una gran llanura,
casi desértica, salpicada por cultivos y oasis junto a los ríos. La
erosión de la tierra ha creado en este lugar un mar de caprichosas
torres puntiagudas que se tiñen al atardecer de un atractivo color rojo
intenso. Las evidencias arqueológicas halladas han corroborado a los
científicos que en esta zona, entre las localidades de Baza y Orce,
habitó hace un millón de años uno de los más antiguos predecesores del
hombre europeo.
El paisaje de la comarca de El Marquesado es también árido, pero
hermoso. Presenta desde extensiones semidesérticas de apariencia lunar
hasta pequeñas colinas que crecen en el horizonte para alcanzar las
cimas de Sierra Nevada. La principal población de la comarca es Guadix,
que alberga el mayor barrio troglodita de Europa, donde más de 3.000
familias viven aún en cuevas, pero ahora con todas las comodidades. El
pueblo minero de Alquife y las pequeñas localidades de Jérez del
Marquesado, La Calahorra, Purullena y La Peza aportan grandes
posibilidades al turista rural.
Balnearios y baños árabes
El estrés laboral y la ajetreada vida de las grandes ciudades lleva cada
vez a más personas a plantearse destinar sus vacaciones a una cura de
reposo en un balneario. Estos establecimientos han dejado de imaginarse
como lugares sólo reservados para personas mayores y se han convertido
en destinos de lujo, que ofrecen una variada oferta de ocio alternativo.
Romanos y árabes han legado a la provincia termas y baños de tanto
prestigio como los de Alhama de Granada, Graena y Alicún de las Torres;
y las propiedades medicinales del agua de Lanjarón son conocidas en todo
el país.
Junto a estos tradicionales balnearios, en los últimos años han abierto
en la capital granadina varios spa y centros de tratamiento con agua. No
obstante, la oferta más innovadora y atractiva ha llegado de la mano de
los modernos baños árabes, dos establecimientos existentes en la capital
que recuperan el gusto por el agua de los antiguos pobladores de la
ciudad. Decorados con azulejos y yeserías que imitan los Baños Reales de
la Alhambra, mantienen la típica estructura de estos establecimientos,
con salas frías, templadas y calientes. En ellos se puede disfrutar,
además del relajante baño, de masajes y especiado té moruno.
Alojamientos turísticos en cuevas
Los alojamientos en cuevas de las comarcas de Guadix y El Marquesado, y
Baza- Huéscar: El Altiplano, se han convertido en uno de los productos
turísticos más atractivos y singulares de la provincia de Granada.
Actualmente existen, en las dos zonas mencionadas y en el barrio
granadino del Sacromonte, 31 establecimientos reglados catalogables como
alojamientos turísticos en cuevas. Todos ellos tienen como denominador
común el servicio de calidad, el respeto al medio ambiente, y la
recuperación y conservación de una de las tradiciones constructivas y
arquitectónicas más peculiares de Europa.
Excavados en las entrañas de la tierra, constituyen un magnífico ejemplo
de integración de la obra del hombre con la naturaleza y el paisaje.
Cada una de las cuevas es totalmente diferente a las demás. Son, además,
un magnífico ejemplo de adaptación de la arquitectura popular a las
características del medio físico donde se encuentran: tierras duras y
resecas que, sin ofrecer resistencia a ser excavadas, resultan compactas
–por lo que no existe peligro de derrumbamiento– e impermeables –en
ellas se goza de una temperatura agradable que se mantiene en torno a
los 18º– resultando frescas en verano y cálidas en invierno.
Las modernas casas cueva ofrecen al huésped todas las comodidades
exigibles a un alojamiento turístico de calidad y servicios
complementarios que las convierten en óptimos centros de estancias
vacacionales: desde paseos a caballo a suntuosos baños árabes, pasando
por restaurantes de cocina tradicional, completas bibliotecas o granjas
de producción de ganado y cultivos ecológicos. Por todo ello, se
comercializan con magnífica aceptación tanto en mercados nacionales como
internacionales.
Las secuoyas ‘Mariantonias’
Treinta gigantescos árboles forman en la granadina Sierra de La Sagra
uno de los escasos bosquetes de secuoyas existentes en Europa. La mayor
de ella alcanza los 47 metros de altura y serían necesarias cinco
personas con los brazos extendidos para rodear los 7,10 metros que mide
el perímetro de su tronco. Llevan plantadas en la finca de La Losa unos
165 años, muy poco tiempo relativo, ya que estos árboles pueden llegar a
vivir mil años y superar los cien metros de altura. En los dos pequeños
rodales existentes, distantes unos 300 metros entre sí, existen dos
variedades: ‘Sequoiadendron giganteum’ y ‘Sequoia sempervirens’, aunque
los lugareños prefieren un nombre más sencillo y las conocen como ‘Las
mariantonias’. Los 13 ejemplares mejor conservados se encuentran dentro
de una finca vallada, propiedad del barón de Bellpuig, que previa
solicitud facilita la visita. Al segundo rodal se puede acceder
libremente y, por ello, su estado de conservación es peor.
<<<< Volver
© Patronato Provincial de Turismo de Granada I
Diputación de Granada
Plaza de Mariana Pineda, 10. 18009 Granada. Spain. |