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Los jardines Laribal - Jardins de Laribal

 


Estos hermosos jardines ocupan la antigua finca propiedad del abogado y político Josep Laribal, que tenía un vergel de estilo característico de finales del siglo XIX. La actuación de Forestier y Rubió para la exposición de 1929 en este espacio fue muy respetuosa con las plantas preexistentes, aunque modernizó el trazado incorporando elementos característicos de los jardines mediterráneos y árabes, como azulejos cerámicos, aguas ornamentales o macetas situados en las barandillas. Los jardines son muy tranquilos y poco visitados, ideales para pasear, leer un libro o hacer unas fotografías.

Las escaleras del Generalife
Para conectar este núcleo ajardinado con los jardines Amargós, Forestier confeccionó una escalera inspirada en los jardines del Generalife de Granada, con cascadas en los pasamanos, estanques con manantiales en los rellanos y bancos de obra para disfrutar del frescor y el sonido del agua. Unas pérgolas van de unos jardines a otros, unidos por ejes de rampas, escaleras y cascadas que desembocan en la fuente del Gat, desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas de Barcelona.

Los jardines de la font del Gat
Ocupan la pendiente que va desde los jardines Laribal hasta el paseo de Santa Madrona, e integran la popular fuente del Gat y un edificio decimonónico. Se trata de un conjunto de caminos, terrazas y rincones que se adaptan al relieve del terreno con escaleras, rampas y una cascada monumental, con cuatro secciones diferentes separadas por caminos y canales, que van conectando los diferentes tramos.

La rosaleda de la Colla de l'Arròs
Una glorieta de cipreses, con una pequeña fuente en el centro, marca el inicio de un recorrido que, bajo una pérgola con pilares de terracota, lleva a un patio ovalado y recluido, rodeado de cipreses: es la rosaleda que la Colla de l'Arròs encargó el año 1918 a J.C.N. Forestier, para acompañar la casa Balaguer, que es donde se reunía el grupo, y que fue derribada para construir el actual Museo Etnológico. El jardín se configura en diversos planos, con aire de patio, que están rodeados de bordillos, también de cipreses, e hileras de alheñas (un tipo de arbusto). En diversos parterres rectangulares hay plantadas variedades antiguas de rosales. En el centro destaca un charco cuadrangular bordeado de baldosas esmaltadas, presidido en la parte superior por una escultura de mármol. Se trata de Estival, un desnudo femenino de Jaume Otero.

La plaza del Claustre
Está junto al paseo de Santa Madrona, y de hecho se trata ya de los jardines de Sant Miquel, donde destacan tres grandes plataneros, ya existentes antes de que Forestier diseñara los jardines. Al fondo, los muros de lo que fue una antigua pedrera confieren en esta parte de los jardines Laribal un aire recluido y claustral, de ahí viene su nombre. A la derecha, un pasadizo comunica con los jardines Amargós.

Como llegar a los jardines Laribal


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